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HONDA
CBX 6 CILINDROS
Esta extraordinaria
moto debe ser considerada sobre todo como un argumento publicitario para la firma,
mas que como un vehículo que responda a las exigencias del mercado
internacional.
En efecto, si se hace
abstracción de la inevitable parte del fanatismo que anula el juicio de todo
amante de la moto, debemos de convenir que una seis cilindros capaz de
alcanzar los 225 km/h es casi un contrasentido en la actual situación de
limitaciones de todo tipo a la velocidad. Es preciso pues admitir que Honda
simplemente ha deseado fabricar un objeto fabuloso, una especie de moto de
ensueño.
Sin ir mas lejos en
los planes estratégicos de la firma, contentémonos con presentar esta
máquina
como una de las más sensacionales motos de gran serie jamás producidas, sin
olvidar no obstante la fabulosa Benelli, que precedió a los japoneses en la
realización de un modelo similar, tanto mas que la moto japonesa, al llegar
en segundo lugar, no ha podido rodearse de ese prestigio.
La primera cuestión
que no se le escapará a ningún observador, por poco curioso que sea, que la examine es: por qué se ha
adoptado una solución tan anticuada y embarazosa como es un seis cilindros en
línea refrigerado por aire, mientras que, razonablemente, se esperaba algo más
revolucionario por parte de un constructor de la talla de Honda, por ejemplo,
un motor de seis cilindros en línea o en V, refrigerado por agua. La verdad
es que, con esta maquina se ha querido recordar la prestigiosa carrera de
Honda en competición, reproduciendo el esquema (reconocible también en el
bastidor "diamant" y en el montaje del motor colgado) de la famosa
seis cilindros que permitió a Hailwood dominar los Campeonatos del Mundo de
1966 y 1967 en las categorías de 250 y 350 c.c.
En realidad, esta moto
incorpora también otros detalles completamente superfluos para un vehículo de
turismo: además de la hilera de los seis cilindros, se encuentran cuatro
válvulas por cámara de explosión, una distribución por doble árbol de levas
en cabeza mandado por cadena, un régimen de rotación que alcanza las 8 000
r.p.m. y una potencia de 105 CV que permite cubrir los 400 metros con salida
parada en 11 segundos y 65 décimas. Podría por último preguntarse sobre que
ruta podría un motociclista alcanzar los 225 km/h que la maquina es capaz de
desarrollar.
Para subrayar el
belicoso aspecto de este monstruo, los seis carburadores forman un soberbio
conjunto aspirando el aire (pero no sólo aire) en una impresionante precámara
con filtro. El encendido es electrónico, transistorizado, y los cinco litros
y medio de aceite que aseguran el engrase de toda esta frenética mecánica en
movimiento se refrigeran mediante un pequeño radiador situado sobre la tapa
de las válvulas.
La CBX, cuyo acabado
es digno de la reputación de Honda, calza neumáticos "tubeless", es
decir sin cámara de aire. Las ruedas de "palos" están formadas por
una sola pieza de aleación ligera y sin los clásicos radios, tan querido de
los nostálgicos del pasado. El frenado se asegura por tres discos con mando
hidráulico, dos delante y uno detrás.
Para tal bólido, sin
embargo la CBX conserva unas dimensiones relativamente modestas, sobre todo
en lo concerniente a la distancia entre ejes (149,5 cm.); pero no se puede
negar que en un primer momento la idea de bajarla del caballete y mantenerla
en equilibrio por las propias fuerzas genera un cierto pánico, ya que
bastaría un ligero soplo de viento para que resultase imposible de controlar
este coloso de 247 kg. de peso en vacío. Señalemos sin embargo que, además
del caballete central, existe, para mas comodidad una "pata de cabra”.
Sentir el sonido del
motor es un verdadero placer para los que aman la mecánica: es un ligero
murmullo, sin roces, sin golpes, suavizado por unos silenciosos muy eficaces;
además, no se produce ninguna vibración al ir aumentando el régimen.
Para vencer la
inestabilidad durante los primeros metros a baja velocidad, es suficiente con
abrir el gas, e inmediatamente quedaremos seducidos por su aceleración.
El cambio de
velocidades es muy preciso, permitiendo pasar con rapidez por las cinco
relaciones, gracias notablemente a que el motor sube muy rápido de régimen.
Se ha prestado una
particular atención a la parte inferior de la moto, al objeto de que no se
encuentre muy próxima al suelo como es el caso de otras muchas motos un poco
voluminosas. Suspensiones y comodidad son dignas de tal maquina. Sobre el
capitulo del consumo, el constructor afirma muy discretamente, y no sin una
cierta hipocresía, que se pueden recorrer 100 kilómetros con 4,1 litros a la
velocidad de 60 km/h, lo que no tiene sentido en un ingenio de tal potencia.
En la realidad, el consumo se sitúa alrededor de 10 litros a los 100
kilómetros a la velocidad de 160 km/h. ¡Pero no será el consumo lo que
preocupará al comprador de tal bólido!
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